• Irene López

Protocolo de acoso en tu empresa

Hoy en día, en España, es obligatorio implementar el protocolo de acoso en todas las empresas, independientemente del número de trabajadores. Sin embargo, y según el informe Protocolos Laborales: radiografía de su implantación en España, publicado en 2018, sólo el 35% de las compañías lo tienen implementado.

El protocolo de acoso es una materia de obligado cumplimiento por parte de las empresas, y no tenerlo, puede ser considerado por la Autoridad Laboral como un incumplimiento de la compañía en materia de riesgos laborales, ya que los casos de acosos están considerados un riesgo psicosocial.


Según el Artículo 2 de la Ley 1010 del 2006, el “acoso laboral es toda conducta persistente y demostrable ejercida sobre un empleado o trabajador por parte de un empleador, un jefe o superior jerárquico inmediato o mediato, un compañero de trabajo o un subalterno, encaminada a infundir miedo, intimidación, terror y angustia, a causar perjuicio laboral, generar desmotivación o inducir la renuncia”.


En un entorno laboral podemos encontrar diferentes tipos de acoso.


Acoso moral o mobbing:

Toda conducta, práctica o comportamiento que suponga un menoscabo o atentado contra la dignidad de la persona trabajadora, a quién se intenta someter.


Ejemplos de acoso moral:

- Asignar tareas sin valor o utilidad, ya que esto degrada profesionalmente a la persona

- Menospreciar el esfuerzo y las tareas de la persona trabajadora de manera sistemática

- Abuso de poder con fijación de objetivos inalcanzables

- Control desmesurado del rendimiento de la persona trabajadora

- No permitir acceso a permisos o a actividades formativas

- Restringir la comunicación con compañeros/as

- Aislar a la persona trabajadora tanto física como socialmente


Acoso sexual:

Cualquier comportamiento, verbal o físico, de naturaleza sexual que tenga el propósito o produzca el efecto de atentar contra la dignidad de una persona. (Art. 7.1 de la Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la Igualdad efectiva de mujeres y hombres)


Ejemplos de acoso sexual:

- Realizar comentarios obscenos o sexistas

- Realizar observaciones y comentarios sobre el aspecto físico de la persona trabajadora o su condición sexual

- Invitaciones deshonestas o comprometidas

- Bromas o proposiciones sexuales explícitas

- Invitación persistente a participar en actividades sociales a pesar de que la persona trabajadora haya manifestado no estar conforme.

- Difundir rumores sobre la vida sexual de la persona trabajadora

- Acercamiento físico excesivo

- Contacto físico deliberado y no solicitado

- Arrinconar y quedarse a solas con la persona trabajadora de forma innecesaria


Acoso por razón de sexo:

Cualquier comportamiento no deseado relacionado con el sexo de una persona realizado con el propósito o el efecto de atentar contra su dignidad y de crear un entorno intimidatorio, hostil, degradante u ofensivo. (Art. 7.2 de la Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la Igualdad efectiva de mujeres y hombres)


Ejemplos de acoso por razón de sexo:

- Conductas discriminatorias por el hecho de ser mujer/hombre

- Utilizar formas ofensivas al dirigirse a la persona trabajadora

- Utilizar humor sexista

- Ridiculizar a las personas que asumen tareas tradicionalmente asumidas por el otro sexo.

- Ignorar, excluir o no tomar en serio las aportaciones, comentarios o acciones, de la persona trabajadora, por razón de sexo.

También se considera acoso por razón de sexo el que se produce durante el embarazo o maternidad/paternidad.

- Asignar tareas de responsabilidad inferior a la capacidad o categoría profesional

- Asignar a una mujer tareas sin sentido o imposibles de lograr

- Denegar permisos a los que se tenga derecho


Tanto las empresas como las personas trabajadoras deben tomar medidas y acción en caso de ser testigos de un comportamiento de acoso, pues es responsabilidad de todos promover entornos laborales seguros.

Las empresas deben implementar un protocolo de acoso y tienen la obligación de informar y formar a todas las personas trabajadoras de su existencia, haciendo partícipe en el proceso a la RLT, en caso de disponer de ella.




Disponer de un protocolo de acoso nos otorga, además del cumplimiento de la Ley, una defensa ante reclamaciones y/o inspecciones de trabajo. La empresa con un protocolo de acoso implementado se asegura un procedimiento correcto en el momento que surja una denuncia, garantizando una investigación interna y confidencial que permite una descarga de reclamaciones posteriores por parte de las personas trabajadoras.

Las consecuencias de no disponer de este protocolo en la empresa pueden suponer pérdidas de bonificaciones y/o subvenciones recibidas, multas de hasta 180.000 euros, demandas judiciales de las personas trabajadoras, etc.

Con la implantación del protocolo, además mejorar el clima laboral, se pretende, con la prevención, disuadir de cualquier intención ilícita y aumentar la sensibilidad y empatía del personal respecto los casos de acoso, potenciando la imagen de marca y minimizando los riesgos legales, reputacionales y económicos de la compañía. Para ello, es importante que la empresa otorgue herramientas y información que facilite el entendimiento y los procedimientos, por ejemplo, teniendo códigos de conducta, manual del RRHH, campañas informativas, formaciones continuadas, código ético, etc.


Si aún no dispones de un protocolo de acoso, en IL Consultoría podemos ayudarte. Te asignaremos un agente que gestionará y acompañará a tu empresa. Realizará tanto el protocolo de acoso como el seguimiento, así como charlas informativas y/o formativas, soporte en la implementación, soporte en la comunicación y negociación con la RLT. Consulta nuestros planes y despreocúpate de no estar cumpliendo con la Ley.

Queremos ser tu partner de confianza y ayudarte promover una imagen de marca respetuosa y comprometida con las personas.




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